La intuología es el estudio y la práctica de la intuición. Un intuólogo es una persona que investiga, estudia y/o, a menudo, enseña la intuición. Acuñé estas palabras para definir claramente el trabajo que he realizado durante años, y me gustaría explicar por qué.
Al igual que todo lo que nos rodea, las palabras evolucionan, se desarrollan y, a veces, desaparecen del uso común, especialmente si tienen un significado profundamente cargado de emociones. Una de ellas es la palabra psíquico. Un psíquico es alguien que ve o siente cosas fuera del alcance de nuestros sentidos humanos cotidianos.
La mayoría de la gente reconoce la palabra psíquico. Sin embargo, muchos me han dicho que no se sienten cómodos con ella porque conlleva cierto estigma. Quizás recuerden historias de personas psíquicas e intuitivas ejecutadas, quemadas en la hoguera o, en la actualidad, ridiculizadas y condenadas al ostracismo. Y, de hecho, hoy en día, esa palabra no tiene la seriedad de la realidad. En tiempos más recientes, se ha vuelto más aceptable usar la palabra "intuición". Pero esta palabra por sí sola no elimina por completo las connotaciones negativas del pasado y, a veces, aún transmite una sensación de "barata".
Así que, mientras reflexionaba sobre la mejor manera de describir mi pasión por la palabra intuición, me di cuenta de que no me identificaba con ninguna de ellas, pues habían perdido la importancia y el carácter sagrado que les corresponde. Piénsenlo: la intuición es un sentido como los demás. Es un don con el que todos nacemos. Y, lamentablemente, este don divino ha estado rodeado de malentendidos durante siglos. Una consecuencia de estos malentendidos es la involución de nuestro sentido intuitivo, tan importante para nosotros como nuestro sistema digestivo y esencial para nuestro pleno funcionamiento.
Cuando trabajé con un médico en el suroeste de Florida como intuitivo médico, ambos sentimos que era hora de llevar la intuición a otro nivel. De ahí nacieron los términos «intuología» e «intuólogo». Estos términos surgieron de un profundo deseo y necesidad de educar y guiar a las personas hacia su propia intuición y el don esencial del autoempoderamiento que esta conlleva para su supervivencia. En mi vida y mi trabajo, la intuición adquiere una nueva importancia y respeto. Forma parte de nuestra vida y existencia cotidianas y debe ser tratada como tal.
Por eso merece ser reconocida adecuadamente como un área legítima de estudio y práctica, al igual que la psicología, la inmunología o la arqueología.
Como dijo una vez Albert Einstein:
La mente intuitiva es un don sagrado, y la mente racional es un fiel servidor. Hemos creado una sociedad que honra al servidor y ha olvidado el don.
Con amor,
Lenka Schulze, Dra.
